VIVE POR Y PARA TI
- Maialen Suescun Navarro
- 21 sept 2017
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 14 ene 2021
Querida yo del pasado, una parte de esto va dirigida a ti, a esa pequeña niña rubia, la más pequeña de la clase… mira cómo hemos crecido y por todo lo que hemos pasado, a ti te debo todo aquello que sé, tanto lo bueno y lo malo, lo divertido y lo triste, la libertad de poder ser yo misma, con mis virtudes y mis defectos. ¿Pero sabes una cosa? Te perdono, te perdono todos esas veces que nos hemos equivocado, el haber sido una cabezota, el forzarte demasiado y conformado con tampoco, pero no pasa nada, ahora mira en que nos hemos convertido, personas fuertes a pesar de todos los baches que hemos tenido que afrontar de la mano, el haber tenido que crecer más rápido, todo ha tenido sus frutos. Gracias, gracias por tu inocencia, tu infancia feliz en aquella plaza, tu imaginación que aún nos acompaña.
A mi yo del presente, decirte que espero que acabes esta fase de tu vida con cordura, con la mente fría y la cabeza en alto, a pesar de que ambas sabemos que no será tarea fácil, pero es y será la aventura de nuestra vida, lo que queríamos y soñábamos, nuestra locura, por lo que hemos luchado. No olvidemos que tenemos gente ahí, apoyándonos, confiando en nuestras capacidades, muchas veces más que nosotras mismas. Así que sube la música, coge una copa, brinda, que la vida sigue y solo nos queda disfrutar de ella. Estudia, aprende, pero ante todo, vive por y para ti. No cambies, sé tú misma, sigue ayudando a los demás, mantén esa ilusión de querer cambiar el mundo. Que todo esto vale la pena, los amigos, los amores, la familia, con los que nos encanta perder el tiempo, con los que puedes y debes ser tú misma, con los que confías y confiesas hasta lo más inconfesable, con los que te atreves a contar tus miedos, ilusiones y vergüenzas. Vale la pena la felicidad, porque como bien hemos aprendido, “no es un estado, es una decisión”. El ser feliz es querer y poder, saber superar obstáculos y zancadillas, ¿pero sabes qué es? “saber estar por encima sin mirar por encima del hombro”. Ser feliz es aprender a valorar lo que tenemos, ni más ni menos, aunque esto ya nos lo sabemos de memoria pero es difícil aplicarlo. Ser feliz es llegar a casa y que todo siga igual, mamá esperando en la cocina, papá trabajando, tu hermana quejándose y los perros esperando en la puerta.
Querida yo del futuro, para ti tengo millones y millones de preguntas, me gustaría saber si todo esto ha valido la pena, si lo hice bien, como es debido, si fui buena persona y compañera, si seguí amando las excursiones al monte de los domingo, si fui lo que quería en la vida. Quiero saber si pude viajar tanto como había soñado, si supe devolver a quienes quise al menos la mitad de lo que ellos dieron, y si puede recordar los abrazos, besos y caras que tanto todos tememos olvidar. Por favor, cuéntame cómo le fue a mi familia, amigos, pareja y a otros seres queridos. Quiero saber si seguí creyendo en el amor tanto como he creído siempre, si fui igual de fiel a mis prioridades y si aprendí a organizarme mejor. Quiero saber si seguiré viendo todas las pelis de Disney que echen por la tele, si tuve una gran familia con la que me saque una foto cada navidad como pasa en las películas, si mi casa estará llena de cactus y otras plantas como hoy en día mi habitación. Pero ante todo, quiero con todas mis fuerzas saber, si seré libre, si seré feliz, si seré la idea que mi mente siempre tenía de mí.





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