MAMÁ
- Maialen.S

- 7 nov 2017
- 3 Min. de lectura
Hoy te escribo a tí, porque nunca antes lo había hecho, porque nunca me había parado a pensar en todas las cosas bonitas que me quedan por decirte, por ser una pieza esencial en mi vida.
¿Te acuerdas aquellos tiempos donde no te daba problemas, cuando pasábamos el día juntas, cuando éramos inseparables, y no andábamos con prisas, todas las gamberradas que te hemos hecho mi hermana y yo, pero tú nunca te enfadaste? Luego vino el colegio y con ello el paso de los años y por ley de vida nos fuimos separando. Recuerdo los besos, los abrazos y los masajes en la espalda, cuando hacías y haces mi comida favorita, cuando me consentías y me consistes con todos los regalos y caprichos. Defendiéndome ante todo el mundo, queriendo quitarme problemas, allanándome el camino de la vida para no tropezar con ninguna piedra, aunque fue imposible, pero ahí estabas tú para levantarme cuando nadie más estaba.
Fuiste la mujer más importante para mí, lo eras y siempre lo seguirás siendo, no lo olvides. Tantas horas junto a ti en mi niñez y tan pocas en la adolescencia, pero todas esas horas, jamás me parecen suficientes, aunque no nos dediquemos todo el tiempo que queremos, por las prisas del día a día, por los desentendidos, y por millones de razones más, porque te haces mayor, me hago mayor y tú tienes que vivir tu segunda luna de miel junto a papá, rehacer tu vida, volver a ser como novios, y despreocuparte un poco de nosotras. Nunca serán bastantes todas las “gracias” que te tendría que dar, por todo lo que has hecho y haces por mí, por haberme hecho la persona que soy, todo eso y mucho más te lo tendría que agradecer. Mamá si pudieras verte como yo te veo, serías más fuerte, creerías más en ti, porque tú eres, mamá, reina de dragones, luchadora y súper heroína, quien te vea ahora mismo te diría lo guapa y hermosa que eres, una persona maravillosa, siempre dando todo lo que tienes, preocupándote por los demás antes que por ti. Si de verdad te vieras como yo te veo, sabrías sin duda alguna que eres lo más importante junto a papá que me ha pasado, incluso cuando te rallas, me sacas de mis casillas, o te crees destruida. Hasta en esos momentos, sigo queriéndote.
Que los años van pasando, y tanto tú como yo vamos creciendo, cumpliendo años, que ya no tienes veintitrés como cuando me tuviste, que ha pasado mucho tiempo y las arrugas van saliendo, pero nuestro amor, aunque a veces no parezca, también se hace más fuerte, más grande y más maduro. Porque como dices, todos los días se aprende algo nuevo, y yo aprendí a quererte un poco más cada uno de mis días.
Mamá, escribiendo esto, no he podido parar de sonreír, visualizando nuestras estúpidas peleas, pero a la vez tu voz contándome cada día todo lo que has hecho, de que te has enterado, que has hecho para comer y tus problemas del día a día. Mamá no te rindas ante los problemas, porque tú nos has enseñado a mi hermana y a mí a comernos el mundo, así que sé valiente, sigue adelante que tú también puedes.
Agradecerte el nunca haberme dejado sola, cuidarme en todo momento, cuando estaba enferma o me sentía sola, acompañarme en mis tristezas y alegrías, celebrando conmigo los momentos más importantes de mi vida. Haber aguantado mis nervios antes de un examen, e incluso los suspensos, o cuando algo no me sale como quiero. Pedirte perdón por todas aquellas veces que te hice daño, por mis arrebatos y mi egoísmo, no te lo merecías y en el fondo yo no lo quería. Ojalá algún día cuando sea madre logre ser la mitad de buena de lo que tú eres conmigo, mi modelo a seguir. Gracias mamá. Que te quise, te quiero y te querré.
Att: Maialen Suescun Navarro





Comentarios