Kilometro 0
- Maialen.S

- 1 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Te escribo, desde el kilómetro 0, a pesar de la distancia y de todos esos “peros” que nos separan, de todas esas dudas que nos pueden surgir por el no verse día a día.

Cuesta, lo sé, cuesta no poder abrazarte cuando más lo necesitas o más lo necesito.
Cuesta cada maldito día en los que necesitamos de esos abrazos que lo curan todo.
Cuesta querer y no poder, y echarte de menos cada rato, vivir de los recuerdos, como si no fuese lo suficientemente complicado tener que mirarte a través de una pantalla que no me deja saber lo bien que hueles hoy, como si yo hubiese decidido tenerte a cientos de kilómetros y tener que esperar una llamada para escuchar tu voz.
Aun así, no cambiaría por nada la ilusión que se siente en cada reencuentro, los abrazos después de tanto tiempo sin verte, los orgasmos que me das con tan solo tocarme… tus ojos… tu sonrisa… verte de nuevo después de tanto tiempo.
Por que como bien dije una vez, no cambiaría el dormir a tu lado cuatro veces al mes por dormir al lado de cualquiera todos los días.
No cambiaría tus manos desabrochando mis miedos, aun sabiendo el pánico terrible que me da esto.
Me dijeron que no sería fácil, y no, no lo es, no es fácil despertarme en una cama que no esta en la misma ciudad que la tuya, no es fácil tener que abrazar a la almohada y las mantas por no poder abrazarte a ti.
No es fácil tener que despedirme cada domingo sin saber cuando te volveré a ver, con un nudo inmenso en la garganta que no me deja decirte “adiós, espero volverte a ver pronto”.
Pero en el fondo de mí, hay algo que sabe que valdrá la pena esta espera, que volveré a sentir la calma de tus besos y de tus caricias en mi piel.
Y que no te quepa duda de que no necesito estar a tu lado para saber todo lo que te quiero. Así que a la mierda todos esos “peros”. Que yo ya sé que te tengo a ti.





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