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Carta a mi ex

  • Foto del escritor: Maialen.S
    Maialen.S
  • 12 dic 2020
  • 4 Min. de lectura

Sé que te parecerá mentira, que quizá no te creas nada de lo que te digo, pero aun no he borrado ninguna foto de la galería, ni he tirado las fotos que tenía en papel en un cajón de la mesilla. Te parecerá mentira, pero a pesar de ello he cerrado ese pasado que me hizo aprender tanto, pero elijo no borrarlo, quedarme con el hermoso recuerdo que dejaste al pasar por mi vida.

Estas líneas son lo mínimo que te puedo dedicar, porque a pesar de todo, te las mereces, porque fuiste alguien con quien compartí viajes infinitos, con quien descubrí nuevos lugares, y por el que fui capaz de recorrer horas de viaje por tan solo verte un fin de semana.

Quiero que sepas que no espero que esta carta te haga llorar o pensar que aun quiero estar contigo, pero si espero que si algún día nos volvamos a ver acabe en un abrazo de ternura, de esos que solo pasan en los recuentos. Espero que no te ciegue el ego ni la soberbia al saber que esto no es para nada una declaración de amor, aunque esa fuese la palabra que mejor definiría lo que un día tuvimos. No pretendo que después de ella pase por tu cabeza la idea de reconciliación, yo ya rehíce mi vida y espero que tú también lo hagas, ya que de sobra sabemos que lo nuestro acabaría en un nuevo fracaso, porque de esos ya tuvimos demasiados en muy poco tiempo. Quizá si hubiésemos descubierto antes que los intentos por aferrarse a una relación que a días parecía no funcionar, habríamos salido con menos heridas. Pero debes saber que ni siquiera de eso me arrepiento.

Y a pesar de que te parezca mentira, solo quería decirte adiós sin culpas, verte marchar sin rencores, porque para mí esta será una de las decisiones más sensatas de mi vida. Por eso, en esta carta, no va a haber ningún reproche, porque ya no te los mereces, sino por lo contrario, te mereces toda la felicidad del mundo, junto a alguien que de verdad te haga sentir todo lo que tu y yo sentimos al inicio, incluso más, si es que se puede. Porque ojalá lo sientas todo: ilusión, amor, pasión, complicidad y lealtad. Ojalá que te enamores y que los besos de esa persona te parezcan los primeros, y ojalá también su risa se vuelva un lugar donde quedarte a vivir, sin que te haga falta buscar nada en otros lugares.

Por mi parte, quiero que sepas que esta felicidad que ahora contemplas desde lejos, la descubrí al saber hacerme feliz a mi misma por encima de cualquier otra cosa. Y por supuesto que por mi vida han pasado otros, pero no olvides que de ti aprendí a querer, a desquerer, a volverme loca, a saber recuperar la cordura, a acertar y a equivocarme.

No quiero llenar este folio de mentiras tampoco, como he dicho he venido a decirte la verdad, por eso reconozco que durante un tiempo me cegó tanto el dolor que te odiaba como solo se puede odiar a quien has amado tanto, pero ese odio es solo un espejismo del amor que un día te tenia, todo ese amor que guardé para darte algún día. Un amor que fue incluso más largo que el dolor de tu olvido. También reconozco que al principio tuve mucho miedo a que la soledad se instalara detrás de mi vida si tu no estabas en mis planes, detrás de mis aventuras, detrás de mis noches de pasión y detrás de todas esas despedidas de domingo.

Pero, al fin y al cabo, te doy las gracias porque tuvimos que separarnos para entender que nunca hubo un nosotros, sino que éramos dos, y que cada uno se apoyaba en unos pilares de vida diferentes, pero igualmente sólidos.

Con esta carta, pretendo que te acuerdes solamente de los bueno, de lo maravilloso, de los buenos momentos que pasamos, y que recuerdes con qué fuerza sobrevivimos a tantas tormentas y nadamos contracorriente, y que a pesar de no entendernos ni siquiera en los problemas más cotidianos, rompiendo nuestra confianza a fuerza de estirarla en tonterías, nos quisimos, aprendiendo que los para siempre son un mar de incertidumbre, que los proyectos comunes pueden ser tierra de nadie, que no todo lo que se perdona puede olvidarse, y que las cicatrices propias hay que amarlas, quererlas y respetarlas todos los días. Como aprendimos también a querer a otra persona con toda nuestra alma y a confiar en los ojos que tenemos delante, a saber soltar el lastre que a veces acumulamos, a empatizar con las dudas ajenas, y a entender y a valorar a quien tenemos enfrente.

Seamos justos con nosotros mismos, aceptemos que no merecíamos hacernos tanto daño siendo tan jóvenes, y que no solo somos el recuerdo de la pasión que tuvimos. Pero vamos a intentar cumplir todos los sueños que un día nos propusimos, aunque sean por separado. Quiero verte dentro de unos años como el hombre triunfador y persistente del que me enamore y que tú veas en mi la mujer entusiasta que te cautivo.

Estas letras están cargadas de recuerdos, de momentos, de lágrimas, y felicidad, así que quédatelos todos, yo ya les he dado uso. Y, sobre todo, se feliz como si mi nombre jamás hubiese sido una herida en tu vida.




 
 
 

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